Barcelona multará a U2 por exceso de ruido en los ensayos nocturnos

Más allá de la anécdota de que se trate de la imposición de una sanción medioambiental al más reconocido grupo de rock de las últimas décadas, la noticia recogida en la edición digital de El Mundo tiene de interesante la apertura de un debate sociológico bipolar entre los que piensan que a veces es necesario hacer ruido por encima de lo permitido y de madrugada por el bien económico de una ciudad, y los vecinos que sufren debido a esa circunstancia un trastorno acumulado del sueño con las negativas consecuencias en la salud que conocemos que provoca.

Edición digital de El mundo. 2 de julio de 2009.

Barcelona multará a U2 por exceso de ruido en los ensayos nocturnos

Los promotores de los conciertos de U2 en Barcelona -Doctor Music y Live Nations- se enfrentan a un expediente abierto por el distrito de les Corts por excederse en los niveles de sonido y horarios de ensayo de sus actuaciones.

Los vecinos que viven en los aledaños del Camp Nou, donde la banda actuó el pasado martes y tiene previsto otro concierto hoy, presentaron quejas ante el excesivo volumen de los ensayos del grupo irlandés, según ha adelantado el diario El Punt.

Recogiendo esas quejas, y amparándose en que los permisos contratados no excedían las 10 de la noche, el Ayuntamiento de la ciudad, amparándose en la ordenanza de medio ambiente que regula la contaminación acústica, podría imponer sanciones de hasta 15.000 euros, dependiendo de la gravedad de dichas faltas.
Vecinos y comerciantes divididos

Y es que el concierto ha dividido a comerciantes y vecinos del distrito barcelonés de Les Corts, dónde se encuentra el Camp Nou, escenario de los dos conciertos del grupo irlandés. Los vecinos, que han presentado quejas por el exceso de ruido, acusan al alcalde Jordi Hereu de anteponer “su condición de culé” al servicio de los ciudadanos y permitir a la banda tocar en este emplazamiento sin cuidar el sueño de los vecinos.

El presidente de la Asociació de Veïns i Comerciants del Racó de Les Corts, Alfons Huéscar, aseguró que “mientras los comerciantes hacen su agosto con la afluencia de fans, los vecinos no pueden ni abrir las ventanas de sus casas”. Como presidente de la asociación, Huéscar ha derivado las quejas de vecinos a denuncias particulares porque “entiende las dos posturas enfrentadas”.

Sobre las posible sanción que le puede caer a la banda por incumplir las ordenanzas, Huéscar opinó que “es bueno” que les impongan una multa, aunque reconoció que “el mal ya está hecho”. Insistió en que el principal responsable es el Ayuntamiento de Barcelona, a los que acusó de “ser culés y hacer la vista gorda porque les interesa el beneficio que pueda sacar el FC Barcelona” de los dos conciertos.

Añadió también que tanto el alcalde Jordi Hereu como el presidente de CiU en el Consistorio, Xavier Trias, y los estamentos políticos catalanes “son culés declarados”, lo que no permite actuar contra el Barça.

El presidente de la asociación explicó que no es la primera vez que los vecinos del barrio tienen problemas con el FC Barcelona, al que calificó como “el vecino más molesto, que más problemas da y muy poco agradecido”.

Condenan a cinco años de prisión a la dueña de un ‘pub’ por exceso de ruido

Esta mañana ha aparecido la noticia en la edición digital de El Mundo. Después de cinco años, la Audiencia Provincial de Barcelona ha decidido dar la razón a unos ciudadanos que han estado soportando en sus viviendas niveles de ruido hasta 13 decibelios superiores a los establecidos por la legislación, lo que significa cuadruplicar la presión sonora permitida.

La existencia de plazos tan abultados en los procedimientos judiciales hace necesario reaccionar inmediatamente ante las molestias por ruidos, evitándose de esta manera posteriores trastornos de la salud como consecuencia de los efectos nocivos que la continua exposición a estos altos niveles de ruido acarrea.

Edición digital de El Mundo. 16 de Marzo de 2009

Condenan a cinco años de prisión a la dueña de un “pub” por exceso de ruido

La sección 21 de la Audiencia Provincial de Barcelona ha condenado a cinco años y medio de prisión a la dueña de un ‘pub’ por contaminación acústica y por “perturbar la salud física y psíquica” de tres vecinos del inmueble, en el que estaba situado el establecimiento.

La condenada es María del Carmen Ahijado, propietaria entre abril de 2005 y mayo de 2006 del bar ‘Donegal’, situado en los bajos del número 44 de la calle Nou de la Rambla de Barcelona.

La mujer, según declara probado la sentencia, instaló en su bar, sin permiso administrativo, un equipo de música con cinco altavoces distribuidos por todo el local que generaban ruido desde las nueve de la mañana a las tres de la madrugada.

Este ruido “ha perturbado gravemente la vida familiar y la salud física y psíquica” de los vecinos del primer piso, que precisaron atención psiquiátrica por un transtorno depresivo y debieron tomar ansiolíticos.

Una inspección municipal realizada en septiembre de 2005 en el domicilio de los afectados detectó que a las 22.30 horas los vecinos soportaban emisiones de ruido de más de 43 decibelios, muy superiores a las permitidas en la franja nocturna, por lo que los inspectores propusieron que se exigiera a la dueña del local la adecuación a la normativa medioambiental vigente.

A pesar del requerimiento del consistorio para que la dueña del pub adaptara la instalación musical a lo dispuesto en materia de ruido, la mujer lo ignoró, y el vecino perjudicado formuló una nueva denuncia en la que solicitaba la clausura de la actividad, a lo que se negó el jefe del departamento de Licencias e Inspección al considerar desproporcionada la medida, según figura en la sentencia.

Ante esta situación, el vecino formuló una denuncia en diciembre de 2005 ante la Fiscalía de medio ambiente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

Una nueva inspección del departamento de licencias del distrito de Ciutat Vella de Barcelona constató en enero de 2006 que el establecimiento seguía sin ser insonorizado y que el nivel de ruido causado en el dormitorio de los perjudicados en horas nocturnas era de una media de 30,8 decibelios.

Tras esta nueva inspección, el consistorio propuso la clausura del bar musical, que se ejecutó en febrero de 2006, pero la dueña rompió los precintos municipales y puso en funcionamiento el local de nuevo, ignorando el cierre municipal.

Poco después, y en función de la denuncia ante la Fiscalía del TSJC, miembros de la Policía Judicial y técnicos de la Oficina de Gestión Ambiental del Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat instalaron sonómetros y tomaron muestras en el domicilio de los perjudicados, que dieron niveles de emisión que oscilaban entre los 29 y los 42 decibelios.

Estas emisiones vulneran los límites establecidos en la normativa medioambiental vigente, “suponiendo un grave riesgo para la salud de las personas que habitan en el piso primero del número 44 de la citada calle”, se afirma en la sentencia.

En el juicio, la acusada negó los hechos y explicó que pagó a un funcionario municipal para permitirle que el pub siguiera funcionando, unas acusaciones que negaron fuentes municipales

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